domingo, 2 de octubre de 2016

Mi opinión sobre "Revolutionary Road" de Richard Yates

Buenos días a tod@s ;)

Hoy traigo al blog una novela que hace mucho tiempo que quería leer a causa de su adaptación cinematográfica: "Revolutionary Road" de Richar Yates.




Vi la película cuando la estrenaron (2008), más o menos con trece años. Y no la comprendí. Me quedé con la sensación de que había mucho más que lo que aparentemente mostraba la cámara. Y, lo que más rabia me daba y el motivo real por el cual quería leer el libro, es que no recordaba qué pasaba ni cómo evolucionaban los personajes; tenía una laguna y me pareció que leer la novela en la que se basa la película sería la mejor opción (además de porque siempre me gustan más los libros que las películas, claro está).
Título: "Revolutionary Road" ("Vía Revolucionaria")
Autor: Richard Yates
Editorial: Alfaguara 
Número de páginas: 376
Año de publicación: Se publicó por primera vez en 1961, pero esta editorial lo sacó a la calle de nuevo en 2008 a causa de la fama que le dio la película.

Tipo: Libro único
Sinopsis: (Alfaguara)

Los años 50 retratados con maestría por Richard Yates en esta magnífica novela tienen demasiados parentescos con los tiempos que vivimos. Frank y April Wheeler tratan de sostener sus ideas incluso contra ellos mismos y sus debilidades en una época en la que la pérdida, muchas veces inconsciente, de valores, parece fundamental e irreemplazable. A partir de este matrimonio analizado bajo un microscopio que nunca se permite ser condescendiente, Yates arma el retrato de un país que ha perdido el rumbo y del que no se puede esperar sino el desastre. Sin embargo, esa lucidez, que mucho tiene de tristeza, es una indagación profunda y por momentos conmovedora sobre lo que el mundo hace con las personas y lo que las personas dejan que su sociedad haga con ellas.

Opinión:

- ARGUMENTO

Hay dos grandes protagonistas en esta novela; por un lado, Frank y April Wheeler. Por otro, la sociedad.
Creo que el propósito principal de este libro es contar lo perdida, desorientada y abocada al desastre que estaba la sociedad americana de los años 50, y para eso el autor se vale del matrimonio Wheeler y todas las personas que les rodean.
Toda la novela es el relato de aproximadamente un año y medio en la vida de Frank y April, viéndoles discutir, complacerse, mentirse, odiarse, amarse, traicionarse, manipularse. En una carrera, cuesta abajo y sin frenos, hacia la destrucción de algo que cae por su propio peso: su relación. 
En medio de esta catástrofe a pedazos, Yates aprovecha para poner, tanto en boca de Frank como en las situaciones que se muestran de otros personajes, una crítica salvaje sobre lo que los americanos querían tener, quieren tener, tienen y pretenden tener. 

- PERSONAJES

Frank Wheeler es un tipo treinteañero, guapo, con buena planta y mucha labia. Es muy inteligente, brillante incluso. Y una persona muy complicada.
Si fuera una persona de carne y hueso, sería aquél que despierta las miradas de las chicas jóvenes al pasar, la persona con la que todos quieren salir, la persona a la que todos admiran. Y, sin embargo, el poder que nos da Richard Yates es el de poder verle por dentro. Y por dentro, Frank Wheeler está podrido.
Nacido en una familia en la que sobraba, bajo la atenta mirada de un padre que no le creía capaz ni de ir a comprar el pan, y acosado por compañeros del colegio que le repetían incesantemente que era un estúpido con ideas de bombero, Frank necesita, por todos los medios, sentirse reafirmado. Darles en la cara a todos los que se burlaron de él demostrándoles que él es mejor, que es un tipo duro, seguro y al que los demás respetan y temen. Que puede hacer lo que le dé la gana sin pedir perdón. Incluso si para eso tiene que seguir casado durante nueve años con una mujer a la que no ama, teniendo hijos que no quiere criar, trabajando para una empresa que detesta y fingiendo que tiene una vida social fantástica con personas a las que desprecia.


April Wheeler es absolutamente todo lo contrario. Viene de una familia desestructurada, con una madre que la dejó al cargo de abuela, tías, vecinas...en sucesivas y larguísimas ocasiones solo para regresar y volverse a marchar. Su padre tampoco se hizo cargo de ella; contadas visitas con regalos improvisados solo para que ella no llorara al verle arrancar el coche de vuelta a su otra vida. 
Como resultado de estas y otras circunstancias, April encuentra en Frank al caballero perfecto para salvar a una princesita como ella. La señora Wheeler no es una mujer tonta, pero está tan convencida de que lo es que no sabe desenvolverse en su propia vida. Está completamente a merced de Frank: él sabe, él decide, lo que hace lo hace por él.
No obstante, como he dicho, April no es tonta. Y a lo largo dela novela va aprendiendo a pensar, a mirarse por dentro y a saber qué siente y qué quiere.

Yates nos presenta a dos personas terriblemente oscuras y retorcidas. Cuando están juntos ambos estallan, pero no pueden soportar vivir separados.
La toxicidad de su relación radica en que viven una mentira.


Frank conquistó a April fingiendo que sabía más, quería más, era más... de lo que en realidad era. 
April, por su parte, aceptó el papel de damisela en apuros a pesar de que, en algún remoto lugar de su cerebro, una vocecilla susurraba: está bien jugar a la dama y el caballero un rato, pero no para toda la vida. 
Y, así, poco a poco, como quien no quiere la cosa y entre las idas y venidas de la vida cotidiana, acaban enganchados y dependiendo el uno del otro pero odiándose. 
Se necesitan porque se complementan: Frank tiene en April a alguien que le admira, que le dora la píldora y que no cuestiona lo que dice. En cambio, April  ve en Frank a un hombre que le presta continua atención, que quiere construir un futuro con ella, que no la abandonará.
Pero lo mismo que se dan el cielo, también se atrapan el uno al otro en el infierno: porque pasan los años, se acumulan los sueños rotos y las decepciones y el otro representa todo lo que pudo ser y no fue, porque se echan las culpas mutuamente de todas las malas decisiones que han tomado, porque no están contentos con su situación y no saben manejar sus emociones. 
No son felices, y se odian a sí mismos, a su pareja y al mundo por ello. Aunque hayan llegado a esa situación por sus propias taras emocionales y por lo tanto sean ellos los que tienen las herramientas para cambiar a mejor, están ciegos ante su propia responsabilidad. 

"En ningún momento había previsto el peso y la conmoción de la cruda realidad; nadie lo había prevenido de que tal vez se vería abrumado por la oscilante visión de una chica a la que no había visto hacía años, una chica cuyas miradas y gestos podían embargarle de deseo ("¿No te gustaría que yo te amara?") pero que luego, ante sus propias narices, se disolvería para convertirse en la insulsa y sufridora criatura cuya existencia él trataba de negar cada día de su vida: esa mujer a quien conocía tan bien y tan dolorosamente como a sí mismo; esa mujer macilenta y encogida cuyos ojos inflamados despedían reproches, y cuya sonrisa falsa en la llamada a escena le resultaba tan familiar como sus propios pies hinchados, la humedad que se le colaba bajo la ropa interior y su propio olor acre."

Frank y April Wheeler viven en Estados Unidos en los años cincuenta, en una casa ideal rodeada de vecinos ideales. Siempre y cuando se los mire de lejos, claro.
El tema de las expectativas es algo que sale mucho a relucir en esta novela: gran parte de la amargura de los Wheeler y todos los demás (sus vecinos los Collins, por ejemplo) nace de la decepción. Pensaban que estar casados, tener hijos y trabajos serios con una gran casa en las afueras, alejada de todo el cutrerío de la sociedad americana de la que vienen, les haría más felices. Sin embargo, no se les ocurrió que los niños lloran y requieren atención, que las mujeres suelen engordar y a los hombres se les cae el pelo, que los trabajos serios son tremendamente aburridos.



Lo más gracioso y deprimente es que Frank Wheeler no para de quejarse y burlarse de esa sociedad, de la que por supuestísimo ellos no forman parte. A ellos no les pasan esas cosas, qué va.
Poniendo esa visión en la mente y boca de Frank, el autor logra que el lector sea todavía más consciente de que todos, absolutamente todos (no se libra ni uno) se engañan a sí mismos repitiéndose cada mañana que tienen la vida que quieren cuando en realidad no pueden ni mirarse al espejo seriamente del asco que se dan.

Dice la sinopsis "sobre lo que el mundo hace con las personas y lo que las personas dejan que su sociedad haga con ellas.". Creo que la sociedad no tiene tanta culpa en lo que les ocurre a Frank y April. Evidentemente influye porque es el mundo en el que viven y uno no es solo uno mismo, es uno mismo y sus circunstancias. Pero me da la sensación de que el mayor peso en los problemas de los personajes lo llevan sus propias taras emocionales que traían de serie y no la sociedad. 

Quizá el personaje que más y más objetivamente es capaz de ver la mierda en la que están metido todos es John (me vais a perdonar, pero no recuerdo su apellido y ya he devuelto el libro a la biblioteca) el hijo de la gerente inmobiliaria. Pero está diagnosticado de esquizofrenia y, claro, quien va a hacer caso a un loco. Y más cuando dice verdades como puños que ninguno quieren escuchar.

- NARRADOR Y CRONOLOGÍA

La historia está contada desde el punto de vista de Frank; estamos continuamente en su cabeza, excepto en ciertos momentos puntuales en los que invadimos la mente de sus vecinos o de April.
Es una novela lineal; los hechos se van desarrollando cronológicamente y los únicos viajes al pasado son a través de los recuerdos de los personajes.

- RITMO

Es bastante estable a lo largo de toda la novela; ni siquiera se acelera al final.
No hay un hilo conductor que te mantenga con intriga, así que hay partes en las que la lectura puede hacerse pesada. Sobre todo la primera mitad.
No obstante, como lo que cuenta es cada vez más intenso según avanza la historia, a partir de la segunda mitad yo no quería parar de leer.

- ESCRITURA

Como habéis podido comprobar en el fragmento que os he copiado, Yates escribe muy bien. Pero muy bien. Y el traductor también ha hecho un grandísimo trabajo. 
El autor sabe exactamente qué palabras tiene que utilizar para hacerte sentir lo cutre y depresiva que es la vida de todos los personajes. Lo describe todo con amargura, hasta los detalles que uno podría pensar que tienen menos que ver con la trama principal. Todo. No da tregua desde la primera página hasta la última.
Pero cutre no significa feo. Yates combina las palabras para escribir párrafos que cuentan cosas tristes y llenas de gris y odio, hipocresía y cobardía, pero consigue que disfrutes leyéndolo porque suena a música.

Conclusión:

Realmente, me ha costado leer este libro. No hay un hilo conductor real que te mantenga enganchado, y la lectura es tan, tan tremendamente desagradable que, al menos yo, me tuve que obligar a seguir leyendo.
Lo que cuenta Yates y, sobre todo, cómo lo cuenta, es, en dos palabras: im-presionante. Te hace sentir de verdad todo esa cutrerío, todas las decepciones que arrastran los personajes, la desesperantemente triste certeza de que no se pueden salvar porque ninguno es consciente de sus problemas.

No creo que sea un libro para todo el mundo ni para cualquier momento vital; ahora, si te gustan los personajes excepcionalmente bien construidos y problemáticos y que lo que cuenta su historia te dé un buen sopapo en la cara y te muestre una vuelta de tuerca sobre la raza humana, a por ello.





¿Qué os ha parecido? ¿Os llama la atención? ¿Lo habéis leído? ¿Habéis visto visto la película?
¡Contadme!



5 comentarios:

  1. Un libro que lleva mucho tiempo en mi lista de pendientes y veo que tengo que ponerme las pilas con él. Este tipo de historias suelen gustarme.
    Besotes!!!

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    1. Pues a ver si aciertas y te gusta :)
      ¡Un beso!

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  2. ¡Hola, Iratxe! Leí este libro hace varios años y no recuerdo detalles muy específicos de la trama, pero sí sé que no me disgustó, aunque se me hizo algo lento en varios momentos.
    Si te voy a ser sincera, me la compré por la película, ya que tenía curiosidad por ver trabajar nuevamente juntos a Dicaprio y a Kate Winslet.
    Coincido contigo en que el autor sabía transmitir lo cutre que es la vida de los personajes. La película tampoco me impresionó especialmente, de hecho, solo la he visto una vez y cuando la han vuelto a poner por Tv no me he animado a intentar volver a verla.
    Me gustaría comentarte más cosas, pero apenas recuerdo más :-( Eso sí, leyendo lo que dices, creo que más o menos teníamos la misma opinión.
    ¡Saludos! ;-)

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  3. Me lo acabo de leer. Impresionante, brutal, dramático, despiadado... obra maestra.

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  4. @Omaira Sí, puede hacerse algo lento porque realmente no ocurre nada, la acción es más bien "interior" en los personajes.
    Jajaja sí, a mí también me gustan esos actores :D
    ¡Un beso!

    @MiguelGalván Me alegro de que te gustara, veo que opinamos parecido jeje
    ¡Un saludo!

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